Archivo mensual: julio 2012

Las redes sociales y su uso por el farmacéutico

Las redes sociales y su uso por el farmacéutico

En el artículo de Innova (revista del Club de la farmacia de Almirall) encontraréis un extenso y bien ilustrado artículo en el que hablamos entre otras cosas de: pasos para promocionar tu marca en las redes sociales. Página 28-32 de la revista.

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de | julio 29, 2012 · 5:09 pm

¿Qué es el Mail Order y por qué se quejan los farmacéuticos americanos?

Si estamos acostumbrados a comprar cualquier producto vía Internet, ¿por qué no comprar medicamentos? Pues en Estados Unidos es posible con el programa de envío por correo o Mail Order. Consiste en vender y comercializar medicamentos bajo prescripción y otros productos farmacéuticos a través de la Red y enviarlos al cliente por correo. Muchas compañías aseguradoras y empresas ofrecen enviar los medicamentos prescritos a la casa del paciente para que no tengan que recogerlos en persona.  A menudo se puede obtener un suministro de tres meses, noventa días, a un coste reducido. http://bit.ly/LoasYq.

Los farmacéuticos comunitarios en Nueva York están presionando a los legisladores estatales a aprobar una legislación que impida esta práctica del envío por correo con  los pacientes que toman medicamentos para enfermedades crónicas. Los profesionales aseguran que las personas pueden visitar su farmacia local en estos supuestos. http://www.nytimes.com/2011/03/04/business/04drug.html?_r=1.

Craig M. Burridge, director ejecutivo de la Sociedad de Farmacéuticos del Estado de Nueva York, ha dicho: “Estamos pidiendo que  hacer pedidos por correo sea una opción y no  obligatorio. No nos oponemos a la venta por correo, como una posibilidad cómoda para los pacientes, pero en este momento, no tienen otra posibilidad”. Las grandes empresas que gestionan los programas de medicamentos recetados esgrimen que el envío por correo es atractivo porque es menos costoso, más conveniente,  los programas están en mejores condiciones para convertir a un paciente a un medicamento genérico, más barato; y que los planes que ofrecen están mejor equipados para supervisar las prescripciones de un paciente. (esto que ya es difícil hacerlo con tus pacientes de a pie, no sé cómo se puede hacer si el paciente lo hace por correo…)

PharmacyChecker.com estima que existen entre 300 y 400 farmacias virtuales legítimas en EE.UU., Canadá y otros países que comercializan y venden sus productos en todo Estados Unidos. Dichas farmacias y sus filiales se encuentran habilitadas, aceptan órdenes de prescripciones virtuales y solicitan al cliente una prescripción médica válida. http://www.pharmacychecker.com/aboutop_espanol.asp

Pero, lo cierto, es que estas farmacias virtuales se pueden dividir en dos categorías fundamentales: las tradicionales y las llamadas de consulta remota. En las tradicionales solicitan que el paciente les suministre una prescripción original es decir, una prescripción que su médico le haya dado tras una evaluación presencial. Por el contrario, en las llamadas de consulta remota el cliente desea adquirir sus medicamentos de venta bajo prescripción sin tener que ir al médico para obtenerla. Existen farmacias virtuales, generalmente conocidas como farmacias de consultas virtuales, farmacias de consultas remotas o farmacias que elaboran prescripciones, que trabajan con médicos que revisan la historia clínica del paciente y luego redactan la prescripción que consideran adecuada. A menudo, esto se realiza con medicamentos conocidos como medicamentos “de estilo de vida” que no son adictivos y es poco probable que requieran de control médico.

Cada estado de Estados Unidos cuenta con diferentes leyes sobre lo que constituye una consulta médica válida entre doctor y paciente. Muchos estados no prohíben las consultas médicas remotas como base para prescribir, mientras que unos pocos estados sí las prohíben. Dos estados han aprobado leyes o garantizado de manera expresa permisos que avalan directamente las consultas médicas remotas. Una ley estatal del año 2009 de Hawai establece expresamente como legal que un doctor prescriba medicamentos no controlados en base a una consulta médica remota, siempre que la consulta se lleve a cabo en tiempo real, por ejemplo por teléfono o video conferencia. En el estado de UTAH se otorgó permiso expreso para que algunas compañías brinden consultas remotas para la prescripción de una cantidad limitada de medicamentos no controlados. 

Los precios de las farmacias virtuales, que cuentan con el requisito de la prescripción tradicional, son, en general, más bajos que los de las farmacias virtuales que ofrecen o aceptan prescripciones basadas en consultas remotas. Todas las farmacias virtuales deben cumplir requisitos específicos para obtener la aprobación del Programa de Verificación PharmacyChecker.com y para publicar el sello PharmacyChecker.com en sus sitios Web.

Los beneficios del Mail Order serían precios más bajos, privacidad y anonimato a la hora de comprar ciertos medicamentos y ahorro de tiempo. Los riesgos son que algunas farmacias virtuales dispensan medicamentos no seguros, no protegen adecuadamente la información personal y financiera, no incluyen dirección física o número de teléfono para reclamar; cobran cargos adicionales al precio del medicamento por el envío, honorarios médicos; los precios, con ofertas, pueden variar rápidamente… Por eso es importante que estas farmacias virtuales estén verificadas. 

De ahí que las farmacias de toda la vida merezcan una segunda oportunidad, http://bit.ly/LoasYq, porque la compra por Internet ahorra tiempo y dinero, quizás, pero el cliente se pierde hablar con el farmacéutico de su patología y que este pueda asesorarle en efectos secundarios o interacciones con otros fármacos. De todas formas, debido a que estas empresas de Mail Order han invertido en sofisticados sistemas informáticos para controlar todas las recetas, dicen que pueden intervenir cuando alguien está tomando medicamentos que interactúan.

Lo que no se puede pasar por alto es el valor añadido del ser humano y el toque personal que se logra al ser atendido en un mostrador. Además, muchas farmacias minoristas han respondido a la oferta por correo con programas de descuento.

Los farmacéuticos, por su parte,  afirman que algunas personas, especialmente los ancianos que están tomando múltiples medicamentos, se benefician de ir a una oficina y tener a un farmacéutico que supervise sus recetas. Dicen que muchos clientes prefieren  comprar en lugares donde tienen relaciones desde hace mucho tiempo con los farmacéuticos,http://www.nytimes.com/2011/03/04/business/04drug.html?_r=1.

Nos quedamos con la frase leída en el America’s Pharmacist: “Mail order drug spend in NY in excess of $5.8 billion annually·”  

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¿Publicidad restrictiva de medicamentos en España versus permisividad excesiva en Estados Unidos?

Farmaindustria ha afirmado que las redes sociales “siguen siendo una quimera para el sector farmacéutico”. Sin embargo, las farmacias tienen cada vez más presencia en Internet en el campo de la parafarmacia para sortear la crisis y ampliar sus beneficios buscando nuevos nichos de mercado. La situación conlleva, por un lado,  que a los profesionales les seduzca usar las herramientas 2.0, pero a raíz de una legislación, la española, muy restrictiva, les surge muchas dudas e incertidumbres que los paralizan.

El Real Decreto 1416/1994, de 25 de junio, regula la publicidad de los medicamentos de uso humano. Este Real Decreto se adoptó en desarrollo de los artículos 2.1, 16.3, 22.4, 31 y 86 de la Ley 25/1990, de 20 de diciembre del Medicamento.

Se entiende por publicidad de medicamentos “toda forma de oferta informativa, de prospección o de incitación destinada a promover la prescripción, la dispensación, la venta o el consumo de medicamentos”. La publicidad comprende al público; a las personas facultadas para prescribir o dispensar medicamentos; la visita médica efectuada por los visitadores médicos de los laboratorios; el suministro de muestras gratuitas; el patrocinio de reuniones promocionales a las que asistan personas facultadas para prescribir; el patrocinio de congresos científicos en los que participen personas facultadas para prescribir o dispensar y, en particular, el hecho de correr a cargo con los gastos de desplazamiento y estancia; y la incitación a prescribir o dispensar medicamentos mediante concesión, oferta o promesa de ventajas, pecuniarias o en especie.

El artículo 7 establece que quedan excluidos de la publicidad: los medicamentos que sólo puedan dispensarse por prescripción facultativa y que contengan sustancias psicotrópicas o estupefacientes con arreglo a lo definido en los convenios internacionales. Solamente podrán ser objeto de publicidad destinada al público los medicamentos que, por su composición y objetivo, estén destinados y concebidos para su utilización sin la intervención de un médico que realice el diagnóstico, la prescripción o el seguimiento del tratamiento y, en caso necesario: tras consultar con el farmacéutico. Toda publicidad deberá realizarse de forma que resulte evidente el carácter publicitario, incluir la denominación del producto, las informaciones indispensables para promover su utilización racional y una invitación expresa a leer detenidamente las instrucciones. En el mensaje publicitario aparecerá: “En caso de duda consulte con su farmacéutico”.

La publicidad destinada al público requiere autorización previa por la autoridad sanitaria competente, de acuerdo con el apartado 7 del artículo 31 de la Ley 25/1990, de 20 de diciembre, del Medicamento. La solicitud incluirá el nombre del laboratorio, medicamento objeto de publicidad y medios de difusión. A esta solicitud le acompañará el prospecto autorizado del medicamento, copia de la documentación de la publicidad, con los textos y demás elementos que la integren. Cuando la campaña sea autorizada por la CCAA pertinente se remitirá al Ministerio de Sanidad copia de la autorización. La autoridad sanitaria competente tiene dos meses de plazo para dictar resolución expresa.

Queda prohibida la publicidad de medicamentos que no hayan obtenido la autorización de comercialización; la publicidad deberá favorecer su utilización racional, presentándolo de forma objetiva y sin exagerar propiedades y tampoco podrá ser engañosa.

La publicidad de medicamentos no puede sugerir que su efecto está asegurado, que su uso potencia el rendimiento deportivo, equipararlo con un producto de consumo, que su seguridad o eficacia se debe a que se trata de una sustancia natural. Asimismo, se prohíbe la mención en la publicidad destinada al público de las siguientes indicaciones terapéuticas: tuberculosis, enfermedades de transmisión sexual, otras enfermedades infecciosas graves, cáncer y otras enfermedades tumorales, insomnio crónico y diabetes.

La entrega de muestras gratuitas se realizará, con carácter excepcional y exclusivamente, dice la ley, a las personas facultadas para prescribir medicamentos. Únicamente podrán suministrarse muestras gratuitas de especialidades farmacéuticas en las que su fórmula esté constituida por una sustancia o sustancias activas medicinales que, por su novedad, precise el previo conocimiento.

Los laboratorios deberán presentar en diciembre sus índices anuales sobre actividad publicitaria y la autoridad sanitaria podrá suspenderla cuando el contenido publicitario sea contrario a estas disposiciones.

Por su parte el Real Decreto 1907/1996, de 2 de agosto, sobre publicidad y promoción comercial de productos, actividades o servicios con pretendida finalidad sanitaria, recuerda que la Ley 25/1994, de 12 de julio, sobre Ejercicio de Actividades de Radiodifusión Televisiva prohíbe “la publicidad de medicamentos y de tratamientos médicos que sólo puedan obtenerse por prescripción facultativa en territorio nacional”.

Al margen de los medicamentos, “aparecen en el mercado y son objeto de publicidad productos, materiales, sustancias o métodos que se anuncian como útiles para el diagnóstico, prevención o tratamiento de enfermedades”. Y sigue el texto: “Este tipo de productos, actividades o servicios con pretendida finalidad terapéutica suponen en algunos casos un presunto fraude para los consumidores”. Por este motivo se adoptan por este Real Decreto medidas sanitarias básicas y generales para proteger y defender la salud.

En el artículo 3 se prohíbe la publicidad de fórmulas magistrales, preparados oficinales y productos en fase de investigación clínica. Además,  se prohíbe la publicidad con pretendida finalidad sanitaria de productos que se destinen a la prevención, curación de cáncer, enfermedades tumorales, insomnio y diabetes; que sugieran propiedades adelgazantes o contra la obesidad; que proporcionen seguridad de curación; que hagan referencia a su uso en centros sanitarios o a su distribución a través de oficinas de farmacia; que pretendan aportar testimonios de profesionales sanitarios; de personas famosas; que pretendan sustituir el régimen de alimentación o nutrición comunes; que sugieran que su uso potencia el rendimiento físico, psíquico, deportivo o sexual; que atribuyen carácter superfluo o pretendan sustituir la consulta o la intervención de profesionales sanitarios. Las emisoras de radio y televisión, periódicos, revistas y agencias de publicidad no pueden admitir publicidad que contravenga lo anteriormente expresado.

En EEUU permitido anunciar medicamentos con receta

Esto es lo que sucede en España porque en Estados Unidos desde hace 15 años se permite la publicidad directa de medicamentos con receta. Un artículo publicado, hace años, en ‘The New England Journal of Medicine’ cuestionaba el “posible uso excesivo, inadecuado y poco responsable de los fármacos”. Pero eso sí, los autores del texto establecían una relación directa entre la publicidad y el incremento de las ventas de estos medicamentos. El debate está servido y quién sabe si esta práctica, anunciar medicamentos con prescripción médica, se extenderá a otros países y continentes.

En el año 2004, la Asociación Europea de Medicamentos para el Autocuidado de la Salud (AESGP) realizó un estudio en distintos países de la UE, titulado “El valor económico y social del autocuidado de la salud”.

El estudio, que se realizó en siete países europeos, Alemania, Reino Unido, Francia, España, Italia, Portugal y Austria, concluye que un aumento de la cuota de mercado de las EFP en estos países se traduciría en un ahorro de 11.500 millones de euros.

En el caso de España, el estudio confirma que el Estado español podría ahorrarse más de 1.200 millones de euros con la sustitución por medicamentos publicitarios de un 5% de los medicamentos financiados que se destinan al tratamiento de síntomas menores.

La realidad actual es que la Industria española y la farmacia están muy encorsetadas legalmente y todo esto se extiende a la Red. Como ha explicado la responsable del departamento jurídico de Asefarma, Adela Bueno, “el propietario de una farmacia debe entender que la ley prohíbe la comercialización o publicitación a través de la red”.  Por ello es fundamental “asesorarse y cuidar qué es lo que se quiere comunicar y cuál va a ser el canal elegido”. Para que la farmacia sea más rentable, un espacio de salud, y no un negocio donde se dispensen fármacos “hay otras vías como la parafarmacia en las que un farmacéutico si puede encontrar espacio para extender su actividad y obtener mayores beneficios”, recuerda Bueno.

Como ejemplo de ello, os dejamos el enlace a un vídeo de Youtube en el que se habla abiertamente de los efectos secundarios de un medicamento para la HBP. ¿Os imagináis algo así en España? De momento, no.

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Sigler Drug Cards y las aplicaciones para el sector sanitario

El mercado de las aplicaciones de salud está en auge. En el último ejercicio han experimentado un crecimiento exponencial que se explicaría por su facilidad de uso, rapidez y bajo coste, algunas son gratuitas.

Los organizadores de “APP on Health” han informado que “existen 6000 herramientas de este tipo en las tiendas”. El 30% han sido diseñadas específicamente para los médicos y están disponibles en los tres sistemas de referencia: Iphone, Blackberry y Android, http://www.engenerico.com/apps-de-salud-un-sector-en-alza/.

Nuestro país, España, no escapa a este fenómeno. Todo lo contrario. Lideramos el uso de Smarthphones y de penetración de Internet móvil de la Unión Europea. El número de profesionales sanitarios que utilizan teléfonos inteligentes se sitúa en el 72% (Iphone, Android y Blackberry). Estos datos se desprenden de una encuesta realizada a cerca de mil profesionales de la Salud y se dio a conocer en la conferencia Mobile Pharma, http://www.conferenciasyformacion.com/conferencias/show/mobile-pharma-548, organizada por Unidad Editorial y Correo Farmacéutico. En este foro Vademecum reveló, a partir de dicha encuesta, que “el 86% usa a diario Internet en su dispositivo móvil para consultar diagnósticos de pacientes, información farmacológica y recepción de noticias”.

Actualmente existen APPS sobre enfermedades respiratorias, alergias, asma, hipertensión, diabetes; sobre medicamentos; para ayudar a dejar de fumar, para calcular la dosis adecuada de un fármaco o las calorías de los alimentos; sobre el calendario de vacunas, para controlar el ciclo del sueño o la movilidad de pacientes con Alzheimer; de gestión, etc…

En España el fundador de Uptoseven, Miguel Almagro, padre de tres niños, ha desarrollado: Fiebre Niño Plus. Se trata de una aplicación que calcula automáticamente cuántas gotas se deben administrar para detener la fiebre de los pequeños. Aplicar la dosis adecuada de Apiretal o Dalsy no era sencillo ya que varía en función de la edad y el peso del niño. Pues bien, desde su creación la aplicación se ha descargado 15.000 veces en España, ocupando el primer lugar del top de las APPS de Medicina, http://www.aeseg.es/revista_en_generico_numero_8_marzo_2012_aeseg/files/assets/seo/page13.html.

Los laboratorios han empezado a invertir fuerte en este campo. Almirall, por ejemplo, ha creado APP Miniatlas Hipertensión Arterial, APP Enfermedades Respiratorias o Alergo Alarm. La última tendencia es lo que se conoce como gamificación, basada en desarrollar juegos para dar a conocer productos y servicios. Otro de sus objetivos es la prevención.

Pero, ¿qué ocurre con las aplicaciones dirigidas específicamente al colectivo farmacéutico? Parece evidente que la reinvención del marketing de la industria farmacéutica en estos momentos va por el camino de las aplicaciones. La consultora Research2guidance ha elaborado un informe sobre el mercado de las aplicaciones móviles para la salud y la tendencia, tras encuestar a los principales actores del sector, es que se espera un crecimiento del 800% hasta 2013, con un movimiento de 17.5 billones de dólares este año y que lleguen a 500 millones personas en 2015, http://aplicaciones-moviles.blogspot.com.es/2012_05_01_archive.html (ver gráfico abajo, aparece en este link).

Los farmacéuticos son un colectivo fundamental para la industria y seguro que se desarrollarán a corto plazo aplicaciones útiles para estos profesionales. En Méjico los medicamentos genéricos cuentan con aplicaciones propias como Cuadro Básico y Catálogo de Medicamentos Genéricos, en las que se pueden consultar más de 1.300 productos. En el caso de Brasil Genéricos BR permite exactamente lo mismo ya que oferta una amplia guía de medicamentos y sus equivalentes genéricos. Aquí en España también existen aplicaciones que pueden consultar los farmacéuticos, pero es un mercado por explotar.

Entre las aplicaciones que existen en el mercado para los farmacéuticos vamos a destacar Sigler Drug Cards, http://itunes.apple.com/us/app/sigler-drug-cards/id411696831?mt=8. Es una aplicación ampliamente utilizada por los estudiantes de farmacia. La herramienta abarca 300 medicamentos usados en Estados Unidos y cada uno, en su tarjeta, incluye las dosis recomendadas, farmacología, interacciones, contraindicaciones, precauciones, reacciones adversas y consejos. Los profesionales la pueden utilizar para una referencia rápida. Está disponible para Iphone, en inglés, pesa 12.5 MB y el precio son $29.99.

Las opiniones más críticas de los usuarios son que faltan actualizaciones y que se deben incorporar más características útiles como una sección de flash cards o tarjetas didácticas. Las flash cards contienen información, palabras y números, y sirven para adquirir conocimientos. En un lado de la tarjeta se escribe una pregunta y en el otro la respuesta. Las flash cards son herramientas muy útiles para recién licenciados y farmacéuticos que quieran seguir formándose y formar a su equipo de una manera fácil, amena y divertida.

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